domingo 1 de noviembre de 2009

De las alas heridas



Foto: Estación de tren. Santiago de Compostela.

... ... ...

Se me caen las plumas
una a una
de mis alas efervescentes.

Se me caen
y al rozar el suelo
me duelen
y me hablan.

"Yo no quiero entregaros" , les digo.
Yo no quiero ataros, pequeñas.

Amo cada batir de alas,
amo cada soplo de viento en mi cara.

Pero vuestros destellos
arañan mejillas
desploman caminos

Ave que despliega alas infinitas,
pero ave rapaz,
pájaro vivo y solitario...

... escucha...

que tu vuelo hambriento
puede también instalar tantas rejas

que piensas que vuelas
y en verdad

paseas

a ras de suelo.



martes 1 de septiembre de 2009



Como una colilla que se consume en la repisa de una ventana, nuestro amor se apaga un poco cuando lo tenemos. Y yo siento que me llegas tarde y que no me llegas a llegar del todo.

Pero, sin embargo, te ruego:

Déjame cogerte, morderte, 
vencerte.

Déjate dejarte y mírame mirarte, amor.

Deja que te encierre,
que te seque,
que te acabe.

Piérdete en mis silencios y
entre mis piernas.

Abandónate a mis juegos,
que tus sueños afilen mis colmillos,
que tu cuello se parta en mil caricias y 
que yo pueda, sin palabras,
borrarte 
cuando
suene 
el 
timbre 
de 
mi 
despertador.

sábado 22 de agosto de 2009




Insignificante

como un lunar pequeño

en una espalda constelada.


Sin significado

como la lágrima

que se escapa de un bostezo.


Breve

como se pestañea ante el reflejo

de un cristal roto.


Al alcance

como la lluvia cuando cae.


El verano aparece

y nutre de pequeñas presas deliciosas

las calles

las noches y

las puertas traseras de cualquier vida

que se preste a perderse fugazmente

en el apetitoso mundo

del cuerpo ajeno.

jueves 23 de julio de 2009


Escribir con ella como se escribe en un cuerpo que se recorre con las manos.

Conocerla y con ella contar algo que se alza sobre la palabra misma. Una imagen es en sí misma un sentimiento, una visión... es todo eso y más que eso, es un camino que se manifiesta con la claridad y sencillez de lo visible, con la contundencia de los sentidos. Una manifestación visual, cierta o no, pero innegable en cuanto ya es. Ya existe y eso la convierte en lo que cuenta, en la necesidad de contarlo, en el hecho de contarlo y en el efecto de contarlo. En una pócima de todo eso, con todo eso.

Una fotografía es el orgasmo infinito del tiempo

un testigo, un recuerdo eternizado, un golpe, 

el primer espasmo de un alud.

Es un mundo de decisiones y resultados.

Un universo de delirios y el delirio de contar los universos propios. 

"Phos" habla de la luz, "Graphis" de la escritura.

Escribir con la luz.

Escribir, contar, decir, manifestar, declarar, explicar, narrar, imaginar... descubrir.

La luz se mueve, se cuela, se escurre, se escapa... como los sueños. Como los pensamientos. Como todo lo que está sin estar, como todo lo que sin ser poseído, se tiene.

Como el cuerpo prohibido, 

como el tiempo

que pasa.

Y con todas las preguntas que tengo y

un disparador hipersensible,

me he dado cuenta de que puedo

multiplicar mis ojos,

escabullirme más allá de mi retina.

Con ella,

he descubierto que el alma de los momentos se puede espiar.

miércoles 15 de julio de 2009

Un túnel




Los besos que te robé
no eran míos.

No lo eran, ni lo serán mañana.

La puerta por la que te asomas
conduce a la hipnosis de un túnel
de muelles afónicos y cantos de sirena
que te deja sin aire,
sin derechos,
sin voz.

Un túnel húmedo y con la luz apagada
en el que habitamos muchas almas inquietas,
imprudentes, curiosas y
egoístas.

Almas vitales y tristes,
hambrientas y temerarias.

Uno con emociones de montaña rusa
pero sin finales felices
en el que sólo encuentras la salida
cuando te atreves a responderte porqué

buscaste la entrada.

Un túnel de secretos impulsos
en el que a veces me entretengo
con juguetes de mil colores sin garantía,

y cuando se me rompen

ya no sé
                ya no puedo
                                         ya no quiero
 

volver a darles cuerda.


lunes 6 de julio de 2009

Poema inacabado




Hay días en que soy escarabajo
y días
en que soy el alfiler
que-lo-atraviesa.

A veces me siento volar como un águila
y otras

        muevo              un
me                como         colibrí.

Si hoy te hablo como Caperucita...
mañana seré lobo feroz y 
entraré en la sala de juegos y
en las máquinas echaré monedas
que valen segundos o días enteros.

Te presto un ala.
Vuela bien, vuela alto,
solo que a veces no te das cuenta
y te olvidas de la suela de tus zapatos.

Así vivo como agua al sol, 
así duermo como sauce en la niebla.

Así cuando soy espada deslumbra mi hoja
y cuando soy herida

escribo.

martes 16 de junio de 2009




Se miraron furtivamente un par de veces a lo largo de la noche. Así se ponían de manifiesto que se devorarían el uno al otro en alguna ocasión, quién sabe. O sencillamente se hacían constar mutuamente que se hacían gracia. Pero la noche era larga, y cada uno estaba a su rollo, con sus amigos, ocupados, bebidos. Era una noche para desencajarse la mandíbula riendo, el sexo esporádico no entraba en sus planes.

El día los atropelló al salir del local y arrastraron sus cuerpos hacia el hotel. Él no tenía donde dormir. Ella tenía un hueco en la cama. Todo arreglado.

No se bebieron el cuerpo el uno al otro. Demasiado tarde, demasiado alcohol, demasiado miedo a los ecos del después. Se probaron los labios, se abrazaron y descubrieron que sus cuerpos se encajaban sutilmente para dormir.

Así durmieron, con las pieles encendidas y amordazadas por la prudencia, por la timidez. Durmieron saboreando lo insinuante de un cuerpo tendido tan cerca como para delirar. Durmieron sin invadirse pero tocados por el temblor de la piel estremecida, por la electricidad de un encuentro en una habitación prestada.

La misma intuición que les decía que no debían tenerse en los restos de una noche de desorden les decía que se desearían todas las demás. 

Y un día, no sabían cuándo... se encontrarían en el momento, en el lugar, 
en el espacio en el que dos cuerpos jóvenes que se esperan 
se cuentan cómo crece el deseo que se hizo esperar.

lunes 8 de junio de 2009




El equilibrio se sostiene sobre finísimas y delicadísimas fibras de papel.

Pero el papel se moja, se rompe, se dobla. Se enmohece.

El equilibrio peligra. Si no lo hiciera no estaríamos hablando de equilibrio, hablaríamos de inmovilidad.

En ese papel están escritas nuestras partituras, las de nuestras vidas, las de nuestras grandezas y miserias.

Pero cuidado, el material es delicado. Puede contenerlo todo, abarcarlo todo, y puede emborronarse en un suspiro.

Entonces... la hoja se queda en blanco.

Nadie hay infalible, imperturbable, intocable. Nadie existe sin dosis propias de debilidad, de agotamiento. Nadie hay sin lados oscuros, sin vicios, sin miserias, complejos, sin penas y sin grises. 

Humano es romperse. Como humano es enfrentarse a la hoja en blanco y 

en silencio
en el escondite propio de las propias fobias y los personales anhelos

volver a empezar. 

Lo que da miedo, mucho miedo. Lo que genera dolor, frustración y rencor... es negarse, es no asumir que cuando somos una piltrafa, cuando nos sacude la vida y se nos enfrían los huesos... crecemos. Avanzamos.

Teme al infalible.

Y zambúllete en tu propia mierda, porque si no, nunca aprenderás a salir a flote.

 

miércoles 3 de junio de 2009

Shshh...





-Shshhh... 

- Sólo estamos hablando, no hacemos nada malo. Es más, aunque estuviésemos follando como locos tampoco estaríamos haciendo nada malo. 

- Pero shshshhhhh... no digas mi nombre, que nadie escuche que estoy aquí contigo. Shhh...
...

Porque se esconde si está con ella, porque le suelta la mano si alguien se acerca. Porque le parece estupendo hacerlo si tienen hambre, pero no es capaz de darle un beso cuando se va.

Porque ya no hace que se sienta hermosa cuando está con él, ni se siente tampoco especial ni esperada. Porque las entregas húmedas de antes se convirtieron en remiendos contra las sequías.

Porque no necesita un cuerpo prestado y entre el vaivén absurdo de los juegos nocturnos se le acabó el deseo por su cuerpo acechante.

Porque no hay nada eterno en nosotros, en nuestra naturaleza, y porque para que algo tenga un principio necesita un final. 

Porque no hay pócima más efectiva contra el deseo que la desidia y las prisas por huir después de hacer el amor.

Y porque tantos porqués sólo tienen sentido si antes hay una pregunta,

- la pregunta- 

y este cuento está tan yermo

... tanto...

que nadie se atrevió a formularla jamás.

jueves 28 de mayo de 2009




No creo que sepamos decirnos nunca lo que nos pasa,

ni creo que yo pueda beberte los labios sin miedo
                                                                     alguna vez.

No creo que te atrevas nunca a tenerme,
 
ni me atreveré yo a entrar 
                                              
en tu pecera de cristal cuarteado

en lo lacerante de tu amor apagado,

en la asfixia de las paredes hipotecadas.

Así nos miramos,
nos fantaseamos,
nos tocamos en los finísimos límites de la cordialidad.

Allí nos esperamos sin esperarnos, 
allí en la cama propia con el cuerpo ajeno
allí donde no nos nombramos

donde
            nos 
                    ansiamos.

No llamaré a la puerta de tu cuerpo voraz

ni despertarás tú la calma de mi piel devastada.

Pero cada vez que te encuentre

                 ...cada... 

                 ...vez... 

... pensaré en tu dolor infinito....
                                                         ... en el porqué del porqué no...

cavilaré en si soy reo o verdugo

libre o esclava

pensaré

que no nos mordemos 

porque ni me atrevo yo a demolerte la calma

ni te arriesgas tú a perderla

buscando
                 un bocado 
                                    de sensualidad.
                                  

martes 19 de mayo de 2009




La estoy viendo mirarse al espejo. Hermosísima. Se ha cortado el pelo y apartado el flequillo. Su cara así, desnuda, habla a través de sus ojos redondos. Sin esconderse.

Lleva un vestido sencillo que se ajusta a su cuerpo casi con devoción. Un vestido azul, como su día. Un vestido que ella escogió porque se gusta con él, y cuando se gusta se siente libre y fuerte. Se siente valiente para hablarle, para decirle, para pedirle...

Aún queda una hora para que él llegue. Y antes de esta hora en la que el segundero crispa sus nervios hubo otras horas, otros días, en los que ella organizó este momento en el que estaría bellísima para él.

Horas y días en los que escogió el color de su pintalabios, unos zapatos de tacón... en los que eligió el tono de sus palabras y fantaseó con susurros cómplices en la íntima oscuridad de la habitación de ese hotel.

1 mensaje
nuevo
recibido

"Mucho lío, poco tiempo. No llego, lo siento. Te debo una."

...
    ...
       ...

Ahora la veo de nuevo frente al espejo. Borrándose los labios, bajándose de sus tacones, quitándose de la piel el vestido azul. 

La veo mirándose completamente desnuda, escudriñando absorta en sus recuerdos. Doliéndose, sintiéndose estúpida, sintiendo la punzada hiriente que sólo genera la ilusión rota. 

La veo tan frágil que me da miedo acunarla.

La estoy viendo con los cabellos ya revueltos durmiendo sola en esa habitación de hotel, pensando en que nadie le debe una, pero se debe a sí misma una dosis de dignidad... abrazando la almohada y llorándole porque ni el tiempo, ni el orgullo, ni todos los perdones del mundo van a evitar que esta noche duerma con los pies fríos otra vez.

jueves 14 de mayo de 2009


Había convencido a algunos de sus compañeros de clase para que repartieran por el colegio un papel calumniando a un compañero.

Ahora habían hecho bajar a todos los niños al salón de actos. El jefe de estudios esgrimía en alto uno de los ejemplares y apelaba a la dignidad para que el culpable diese un paso al frente y evitara un castigo colectivo.

Todas las miradas estaban sobre él porque todos esperábamos un ejercicio de dignidad. Pero permanecía impasible, frío. Fueron algunos de sus compañeros los que decidieron cargar sobre sus espaldas la autoría de aquel ejemplo de mezquindad.

- Fuimos nosotros, somos los responsables.

Pero tampoco en aquel momento se decidió a decir algo, tampoco para ayudar a sus amigos, sus cómplices, los compañeros que, bajo su influencia, habían entrado en el juego de degradar anónimamente.

Si en aquel momento se hubiese puesto en pie y hubiese dicho alto y rotundo: - "Yo lo ideé, yo lo escribí, yo lo repartí. Yo, yo y sólo yo."- además de evitarles el castigo a los intrépidos, hubiese conseguido que el gesto permaneciese en la memoria de todos. Habría conquistado una parcela de respeto colectivo.

Pero el silencio, el más absoluto silencio y la cabeza alta a pesar de todo... me hizo pensar en la indecencia de la cobardía, en el inocente arrojado al vacío, en la naturaleza de ese niño. En su capacidad para poner en marcha el ruido y para esconderse ante la respuesta. 

Me hizo pensar que el silencio es virtud o arma en función de si lo esgrime el humilde o el villano.

domingo 12 de abril de 2009


... tic... tac... tic... tac... tic...

.... cada segundo que pasa la herida se sana un segundo...

... tic.. tac...  tic... tac...

... cada segundo que pasa es un segundo más lejos del recuerdo...

... tic... tac... tic...

... pero también es un segundo más lejos de su vida...

... tic... tac.

miércoles 8 de abril de 2009

La fragilidad



Aunque cuando era un adolescente era un poco enclenque, ahora es un moreno rotundo y atlético. Un tipo alto y definido que con el uniforme puesto te tomas muy en serio. 

En la academia se levanta a las 06:00 y ejecuta su rutina castrense con limpieza y eficiencia. Es el primero de su promoción. El más ordenado, el más estudioso. El que tiene mejor puntería, el que además es buen compañero. 

En los meses que lleva en la academia no se ha quejado nunca de nada, no se ha puesto enfermo ni triste. No ha fallado nunca. 

En su primer permiso viajó a casa. Y cuando su hermana pequeña lo agarró de los bolsillos y le dijo que lo echaba mucho de menos, este soldado no pensó ni por un segundo en ocultar su cara para romper a llorar. Lloró, lloró y lloró desconsolado, expuesto, frágil... 

y fue entonces cuando me pareció que jamás había visto  un soldado tan valiente.

viernes 20 de marzo de 2009



Después de comer cada uno se fue por su lado. Entonces se sentó en un banco y se lió un pitillo.

Con cada bocanada cerraba los ojos dándose minúsculos y mecánicos golpecitos en una pierna con la mano izquierda.

Se puso unas gafas de sol, se mordió el labio inferior un buen rato mirando al vacío y con aire resolutivo se recogió el pelo, dobló sus piernas en posición india e hizo dos columnas en una de las páginas de su cuaderno.

En el lado derecho escribió:

- Meterme en una cama con sábanas recién lavadas.
- Un día de sol inesperado.
- Encender la radio y que suene la canción en la que pensaba.
- Que me acaricien el pelo.
- Los calcetines de colores.
- Abrir el buzón y encontrar una carta entre las facturas.
- El tacto de una pluma sobre un papel grueso.
- Tener tiempo para cocinar algo rico.
- La carne roja.
- Un ataque de risa.
- El olor a bebé.
- Hacer el amor por la mañana.
- Descubrir un libro que me cambie.
- La pregunta inesperada y sorprendente de un niño.
- Un viaje en coche a altas hora con la persona oportuna.
- Una tarde de domingo lluvioso entre mantas y buen cine.
- Entrar en un mesón de mala muerte a comer y descubrir auténticos manjares.
- El olor de los libros nuevos.
- El primer baño del verano en el mar.

Mordió el capuchón del bolígrafo casi inconscientemente y pareció volver a sumirse en dudas y elucubraciones.

Se quitó las gafas de sol, se acomodó de nuevo en el banco y en la columna izquierda del cuaderno escribió:

- Que no me quiere.

martes 3 de marzo de 2009

Proceso de digestión (1 Marzo)



Las despedidas pueden ser hermosas
como lo son las despedidas del sol en el mar,
y las noches por ser noches 
no apagan las energías infinitas 
de infinitas estrellas infinitas.

No se marchitarán las flores
ni se acabarán los días.

No temáis.

No se cierne la noche eterna 
si las almas se lamen las heridas 
con humildad.

No se mutilan los pasos ya dados 
igual que no se borran los que no se dan.

Frágiles, qué frágiles somos.

Pero donde se toca la debilidad con los dedos
es donde está el espacio,
el momento,
ahí,
ahí la hora de comprender,
de afinar oído vista y olfato.

Si lo hacemos,
si aprendemos del temporal...
la caída no será ya caída,
el dolor no será ya dolor,
sino pasos de un camino que como es humano
es difícil,
y como es difícil
es lección.

lunes 23 de febrero de 2009




Nunca me hizo regalos los días socialmente convenidos. Él celebraba otro tipo de cosas. 

El día que empezaba la primavera, por ejemplo, me llevaba a la playa para que llenara mis pulmones de brisa marina.

Hubo una luna llena en que me acostó en la cama, me espió y me hizo un dibujo en el que parecía que me brillara la piel como brillan los aullidos de un lobo.

Recuerdo también una tarde de paseo de verdes vivísimos en que me regaló una lluvia de pompas de jabón y me dijo:

- Para que te sueñes dentro, pequeña.

Lo decía porque sabía que nunca recuerdo mis sueños y que esto me entristece porque se me escapan muchas historias con ellos. Por eso, el regalo más especial de todos los que recibí en aquellos días fue aquella caja de zapatos.

Me desperté y estaba a los pies de mi cama, pintada de azul y con pequeñas conchas pegadas en la tapa. Dentro, decenas de papeles de diferentes colores que me contaron cosas como éstas:

 11/07/2006: Soñé que me elevaba sobre todos los miedos y perseguía un diente de león.

02/01/2007: Soñé que caminaba y caminaba y caminaba y justo cuando me iba a rendir encontré una fuente de aguas dulces.

Así cientos de sueños atrapados en una caja y liberados de su creador. Para mí. Me regalaba sus fantasías de los últimos meses y con ellas todas las claves posibles de su mapa. 

Tal vez no sirvieran para retener mis sueños, pero hicieron que me sintiera tan completamente amada que ya dejó de importarme para siempre su vocación fugitiva. 

Y aprendí desde entonces a buscar historias en la pequeñez de los días tranquilos, a leer en la infinitud de la cotidianidad. Aprendí que los sueños son libres cuando nosotros lo somos también. 

martes 10 de febrero de 2009

Celebración del pecado

Frente al espejo te veo los ojos ígneos, el pecho abierto y las manos desquiciadas por retener mi cuerpo de anguila escurridiza.

Frente a un espejo me veo otra, me veo dueña, perversa y viva. Veo el impulso suicida y perdido de una pasión carnívora. Veo la animalidad de nuestros cuerpos, el descontrol de los movimientos espasmódicos, veo la invasión de mi cuerpo pequeño y redondeado.

Frente a ese espejo te vi mirarme, y me miré y mirarte fue como abrir un dique al que agrietaba ya la fuerza de una explosión incontenible.

Y al vernos en ese reflejo, al espiarnos el uno al otro con los ojos desorbitados, con cada poro profanado y cada gota apurada, me gustó descubrir que aquello no era sólo deseo, era el delicioso castigo desesperado que me infringía un culpable por tentarlo al pecado.


jueves 5 de febrero de 2009

Anoche soñé contigo.


No recuerdo nada más, pero sé que fue contigo. Lo noté en mi cuerpo descontrolado, en mi piel estremecida y en el sabor dulzón de la duermevela.


Me metí en la ducha con la desorientación de la primera hora de la mañana e intenté retener alguna imagen, alguna visión aprovechable. Alguna clave.

No hace mucho me contaron que escuchar los sueños propios es una gran puerta hacia el conocimiento.

Pero no lo logré.

Mierda.

Será el agua que me despierta y arrastra por mi cuerpo los recuerdos de la narcosis.

Será que no quiero atrapar mis visiones por si enjaularlas a la fuerza puede hacer que me abandonen.

Será que sólo te quiero en sueños porque en ellos nadie es nadie y todos somos el mismo.

Será que mis sueños no son del todo míos.

O será que sólo soy en sueños el sueño de lo que no soy y no se quedan conmigo porque cuando despierto no me reconocen.

martes 27 de enero de 2009



Nos hemos dicho adiós tantas veces que cada vez que nos encontramos se levanta el ciclón de una noche inaugural. 

Nos hemos prometido olvidarnos tantas otras que al final de tanto pensar en olvidarnos sólo nos pensamos sin poder olvidar.

Tantos adioses prematuros sólo nos sirven para perdernos en continuos besos de despedida. 

Nos concedemos infinitas "últimas noches" inflamados de pasión demente y seguros de tener voluntad...
 
...  nos aseguramos con rabia carnal ser amados por otros...

... amar a otros...

...tantas veces nos engañamos, nos mentimos, nos odiamos...

... nos maldecimos...

...tanto daño nos hacemos...

y tanto, tanto placer nos damos...

.... que ahora que hay vidas de distancia entre nosotros y nuestro último abrazo aún sentimos como un viento abrasador, destructor e incontenible la  primera caricia que nos encendió. 
...

jueves 22 de enero de 2009




07:00 a.m

Te levantas perezosa. Ronroneas, gruñes... pero emprendes el rito de la huida.

No encuentras tu camiseta porque tu ropa está desperdigada por toda la habitación... la huella de una batalla urgente y arrebatada.

Por fin reúnes tu armadura. Te vistes. Le dejas un beso paciente en la frente. Querrías abrazarte al calor que desprende su cuerpo esta mañana ventada. Pero te vas. Eres débil, has de trabajar. No puedes entretenerte porque como te acerques mucho y se despierte vas a querer más. Mucho más. 

Vete. 

Corre.

Aléjate de esa habitación indecente que cuando den las 08:30 has de ser otra. Reinventarte. Sacudirte las imágenes de la entrega nocturna y olvidarte de los impulsos que te asaltaron al verlo entregado a sus sueños.

Venga, date prisa.

Si volvéis a veros cuéntale que crees que por fin te acuerdas de lo que sueñas al despertar.

Pero, venga, no te entretengas... 

que llegas tarde a tu vida

que él ha de volver a la suya.

Y todo vuelta a empezar.




martes 20 de enero de 2009



Cuando llueve me desprendería de mis alas a cambio de un escondite privado bajo las mantas.

Sólo cuando llueve.

  

domingo 11 de enero de 2009


...

"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla"

Gabriel García Márquez.

...

Yo no sabía todas esas cosas. No las había pensado nunca, vaya.

Hasta que él me las descubrió.

Me contaba historias cuando nos tumbábamos desnudos en una cama. Recorría mi cuerpo con sus labios y de sus labios escuché cuentos fantásticos inventados para mí. 

Me decía que el lunar de mi cintura era en realidad la estrella traviesa y fugitiva de una constelación. Que mi manía de tocarme la cara al hablar provenía de los ritos secretos de mis antepasados: libélulas nacaradas que se relamían pegando las manos a la nariz y se convertían en hadas.

Me enseñó que la cicatriz de mi tobillo izquierdo es en realidad, y sin ningún género de dudas, una media luna impresa por ésta en mi piel, y que por eso siempre estoy pendiente de las mareas. De mi diente torcido me dijo que las perlas auténticas son siempre imperfectas, sobre mis cabellos revueltos me explicó que yo (¡cómo era posible que no hubiese entendido las señales!) estaba en proceso de convertirme en sirena y que éstas, todo el mundo lo sabe, tienen complicaciones para peinarse.

Aquella cama fue muchas tardes una máquina del tiempo, un avión, un arco iris, un tren antiguo, una nave espacial, una alfombra mágica... 

... aquella habitación fue una fábrica de sueños...

... y aquellos sueños fueron tan libres... tanto... 

que ya nunca supimos dejar de volar.




martes 6 de enero de 2009


Las hadas tienen la nariz colorada para que se mantenga siempre alerta, las manos frías para que cuando toquen algo se despierte inmediatamente y los ojos chispeantes para que los trasgos las encuentren en la oscuridad. 

Pero no vuelan con vestidos vaporosos ni nos enseñan sus alas. 

A veces te encuentras una en la parada del autobús. Si la reconoces se dará cuenta y te mirará traviesa. Si la logras te cantará al oído una noche y desaparecerá. 

Si amas a un hada, toda la vida te sabrán los besos a vainilla.

Hay hadas muy hermosas, hadas con caras graciosas, con expresión de rabieta... Hay hadas niñas, hadas mujer, hadas viejecillas.

No son malas, tampoco del todo buenas. Al fin y al cabo son hadas, no santas.

Ellas tienen unas ganas incontenibles, incontrolables, inabordables de vivir... y lo contagian. Así que cuando una se te cuela en la vida ya nunca dejarás de maldecirle las alas para que no pueda escaparse nunca más.

Pero cuídate de ellas, porque al final siempre se las apañan para fugarse y te quedará una pena muy grande. La pena por haber perdido un hada sólo se cura escuchando la voz de una libélula pero...bufff...menudas son las libélulas. Preguntadle a las flores....

martes 30 de diciembre de 2008



Esa pequeña respondona de las medias de colores que sin que me lo espere me empuja contra un portal para comerme la boca. A mí, un  mendigo de su cuerpo.

Esa que me envía relatos eróticos que me vuelven loco en el trabajo.

A la que dibujé una tarde de tormenta desnuda y dormida porque me enloqueció su entrega absoluta al sueño.

Esa a la que tengo y no tengo, esa que se escapa y de la que me alejo. 

Esa que me dice que soy un capullo incontenible, que no hay manera, que no puedo ser así... pero que luego me lo hace desaforada.

Esa a la que meto en la bañera y a la que miro el cuerpo.

A la que espié un día en la intimidad de su habitación, cuando se probaba sombreros... y pensé que nunca dejaría de dolerme tanto deseo.

Esa que se dejó una bufanda en mi casa que olía a su piel, que secuestré y por la que exigí un rescate de depravaciones.

Esa que me dice que la quieren otros, otros a los que yo mataría, a los que quemaría y arrancaría los ojos...

....esa dulce y perversa, tranquila e impaciente a la que no tengo valor para tener... ni voluntad para dejar de amar.

lunes 22 de diciembre de 2008

Tacto




La gama de colores es infinita en la oscuridad, cuando nos guían nuestras manos. 

Cierra los ojos.

Frente a frente desliza tus manos como leyendo, como buscando. Despacio, comprendiendo el recorrido.

Primero por mi frente despierta. Tranquilo, no tiembles, tranquilo.

Te llegan al tacto mis cejas y un poco después se te despiertan en las yemas mis párpados temblorosos, como pajarillos asustados. 

Ahora te posas en mi nariz colorada. Empieza a transitarla con tus pulgares, deslízalos desde su nacimiento como si acariciaras una flor abierta.

Las palmas de tus manos están ahora en mis mejillas y pronto alcanzas mis labios, ya encendidos, que te reciben ávidos y humedecidos. En este punto escuchas. Los labios le susurran a nuestras manos qué le pasa al cuerpo que peregrinamos. Y si entiendes el mensaje tus caricias aprenden a ser su voz, aprenden a curar y a decir. Enseñan a cada poro de la piel ajena el placer del estremecimiento insospechado.

Busca el cuello. Sin prisa. Recrea con tus manos como si esculpieras paciente. Recoge los escalofríos entre tus dedos y devuelve esa energía encrespada a mis pechos, a mis brazos, a todos los secretos de mi cuerpo.

Si has escuchado bien sabrás mucho, habrás registrado en tu memoria  todas las respuestas de mi piel. Entenderás sus sacudidas espontáneas y sabrás buscar sus reflejos placenteros.

La ceguera hace de las manos habilísimas exploradoras del los deleites absolutos. 

Tú sólo cierra los ojos. 

Que ahora temblaré yo.

domingo 14 de diciembre de 2008





Entraron los tres a hacer la compra. Ella con un niño de unos diez años y el carrito en el que dormitaba otro de dos.

No era la primera vez que entraba aquí. Se notaba en la resolución de su dirección. Sabía dónde estaba todo y cómo dominar a los dos pequeños para que la dejaran hacer la compra tranquila. 

Miraba precios, comparaba, negaba caprichos inasumibles y sabía ceder en los escasos. Los pequeños así no percibían la sombra de su precariedad. Una auténtica matriarca.

Formaban una imagen demoledora. Vestida con un jersey un par de tallas mayor que sus huesos, acaso un poco desfasado, pero con una trenza brillantísima y perfecta sobre su hombro que reivindicaba la dignidad de la pobreza. El del medio, el de los diez años, llevaba un abrigo de corte femenino no evidente, pero sí detectable. Iban vestidos con ropa que no era para sus cuerpecitos, llevaban en su apariencia el estigma de la herencia fraternal. Olían a jabón los tres. Como si ella les inculcase inflexible que mientras fuesen limpios nadie olería su pobreza.

Llegaron a caja. 

Comida precocinada, congelados, paquetes enormes de cereales y mucha leche... era una compra que decía a gritos: " nadie nos ha dicho nunca lo que necesitamos, así que nos arreglamos con no pasar hambre".

Cuando iba a pagar ella se dio cuenta de que le faltaba un poco de dinero. Sólo un poco. La situación no debía ser detectada por los pequeños. No, no. La situación no debía ser detectada por nadie. Ojeó las bolsas...y prescindió de un pequeño cuaderno de tapas duras. Se reprendió interiormente por no haber calculado bien... pero dejó el cuaderno en caja con una naturalidad que casi... casi hacía invisible la ilusión rota. Ese cuaderno debía de ser muy importante para ella. Pero se fue a casa sin él y censurándose por haberse dejado llevar por su egoísmo al colar ese antojo en el carro de la compra. El mes que viene no volvería a pasar. Además, el pequeño necesitaba calcetines nuevos.

Ella y el niño de los diez años metieron las bolsas en un carro y salieron. Cargaba ella, claro, y esta vez le fue más difícil disimular el esfuerzo que esto le suponía. Ese carro debía de pesar más que su cuerpo. El mediano llevaba el carricoche con el pequeño. 

Ellos no fueron nunca conscientes de que era imposible disimular su historia. Creían que pasaban inadvertidos, que muchos niños pasarían por el súper como ellos. 

Pero cómo no acusar la imagen... el de los diez años llevaba al de dos y la de los once los llevaba a todos. Cómo no ver, cómo no oler... cómo no sentir la valentía de la inocencia.

viernes 5 de diciembre de 2008





En mis labios agotados
siempre
un silencio.

Es el sonido del pudor.

En mis ojos habitados
siempre
una ausencia.

La de la afonía de tu piel.

Aunque vas y vuelves
o porque vas y vuelves
tienes un poco de mi aliento y de mi sed

pero no te espero

y mientras no te espero

juego a que me devasten las noches

a que me invadan los sueños.

En el espacio de tus dudas

no te pienso

en el espacio de las mías

apuro los licores de mi cuerpo joven.

Cuando despiertes
reconstruye el camino que te perdió en mis brazos
y si me ves distinta, majara...

... no te asustes

será que anoche no estabas y

asolé el cuello de cualquier diciembre amado.

viernes 28 de noviembre de 2008




A veces no sabemos explicarnos,

manifestar el cómo

y mucho menos el porqué.

Nos pasa a todos.

Es un espacio de lucidez indescifrable

en el que se nos enroscan las palabras

en el que se enredan las visiones

los delirios y los deseos.

Pero no sabemos explicarlo,

no podemos ponerle nombre

ni imaginarle forma.

Nos pasa en el amor

en el desamor.

También en la búsqueda de nuestro camino.

Nos pasa

en los claroscuros de las etapas intranquilas.

En las arenas movedizas del crecimiento.

Pero pienso

que todo lo que se remueve

todo lo que se retuerce

se agranda,

se sabe,

se crece.

Y aunque a veces duele

duele, duele

y a veces pica

y otras muerde.

... En la habitación propia

cuando se nos da la vuelta el día

en esa intimidad completa del pensamiento,

justito antes del viaje

del sueño...

ahí

ahí

... se nos descubre el sentido

el valor...

ahí encontramos la puerta.

Y después,

detrás de esa puerta

está la palabra que buscábamos.

La llave secreta de los secretos

que cada uno tiene sobre sí mismo

incluso para uno mismo.

domingo 16 de noviembre de 2008





"Quien desayuna con la soberbia, cena con la vergüenza"

martes 11 de noviembre de 2008



Súcubo porque en el desenfreno atolondrado de nuestra indecencia te bebo el alma y con ella me recreo en sueños cenagosos.

Súcubo porque con la sangre que nos removemos busco la forma de invadir la que te quede en calma.

Porque en el narcisismo frustrado me hago fuerte y eterna. Me hago con tus impulsos, me hago con tus pensamientos ocultos, con la sed de tu cuerpo, con el rastro de tu serenidad, me hago con los rastrojos de tu paz atropellada.

Súcubo porque si te muevo, si te tomo, si te dejo, si te rompo... es para echarles de comer a mis demonios y que éstos me sostengan la pluma.

Y tú íncubo, porque tus ojos alucinados en las postrimerías de la rendición al placer dicen, dicen no claro pero sí descifrable... que te pierdes por los infiernos dulces... y que te activa el desconsuelo de la incertidumbre.

viernes 7 de noviembre de 2008

A Margarita Xirgú, por su magia imperecedera.


Dicen que su voz despertaba a las piedras, que sus ojos se comían los espacios.

Dicen que el Teatro de Mérida (espléndido, intimidatorio y vivo) palicedía con la Xirgú encendida.

Dicen que se arrancaba el alma en cada función y que la entregaba ciega en su vida.

Que Medea emergió de entre su piel y se hizo con cada una de sus venas. Que Unamuno recuperó para ellas el esplendor de su genio. Que Lorca se bebió sin pausa su talento y que ella se lo devolvió con un esplendor racial.

Que fue la más grande, y que cuando pisas sus escenarios aún se respira el perfume punzante de quien se deshace el cuerpo, de quien se vacía con honestidad y fuerza. Que aún huele a sus batallas, que las tablas besaron sus pasos y las butacas lloraron su exilio.

Margarita, la venus tarada, completa y deslumbrante de nuestro teatro.  
...

Ojalá que pronto puedas
correr por altas montañas
libre de tu camerino
como una corza de llamas.


García Lorca
...

sábado 1 de noviembre de 2008


"Matías vende cupones encaramado a una pared en la estación de autobuses. Le acompaña Neo, un labrador negro de ojos pacientes y expresión satisfecha.

Neo se entretenía esa tarde jugando entusiasta con una pelota del tamaño de una mandarina. La mordía, la acorralaba entre sus pezuñas y le daba vueltas. 

En un despiste se le escapó y se alejó irremediablemente precipitándose por las escaleras que bajan a los andenes. Pero Neo no la persiguió. Aunque se estuviera alegrando el día con ella, ni pestañeó.

Observó con un inequívoco gesto de pena infinita cómo se perdía su rastro, siguió el peregrinaje de su juguete con sus ojos enfermos de tristeza, con una expresión de frustración inabarcable, con la misma expresión de pérdida que tendrían quienes se estuvieran despidiendo de su amante en los andenes de abajo. 

Pero no se movió porque no pensaba dejar solo a Matías ni el tiempo de un suspiro. Éste vivía ajeno al drama que se había desatado para su lazarillo, pero Neo no hizo nada para advertirle del problema. No quería inquietarle.

El gesto fue de una elocuencia abrumadora. Ni un titubeo, ni un tímido asomo de duda porque su fidelidad cierta, su fidelidad clara y entera le decía que no era sólo el custodio, el compañero de ese hombre. 

Neo sabía algo que no se aprende ni enseña, algo que forma parte de la intuición de la generosidad. Sabía que mientras se mantuviera a su lado, muy cerca, imperturbable... su amigo Matías no estaría ciego.

Así que no iba a moverse de allí. "

...

A Silvia, María y Kechu, que me prestaron sus ojos para ser capaz de ver esta historia.

lunes 20 de octubre de 2008


CARA A:

- El último beso- me dijo- la última vez que te abrazo, que me tienes, la última que me acaricias, la última vez que me descubres.

Pero no es cierto. No puede serlo porque cuando deslizó dulcemente su lengua entre mis labios... cuando arrugó la nariz y me dijo: "Vete"... noté que mentía.

Que no quería echarme

ni olvidarme

ni perderme.

Mentía, sí, mentía.

Ella aún me quiere.

CARA B:

Cuando cerró la puerta me di una ducha fría.

Me costó resistirme a su sexualidad. Tan evidente, tan calurosa e hipnotizadora... 

Lo eché y me quedó el cuerpo encendido, cierto, por el calambre morboso de un beso lascivo y tierno. 

Levanté el teléfono:

-Estoy en la 114. Baja, que por fin estoy sola y tengo hambre de piel. 

sábado 11 de octubre de 2008

Despierta, venga, despierta...





"Tan poquito me falta para quererla que no me resigno. 

En cada encuentro indago secretamente para descubrir qué ingrediente, qué ausencia me impide pensarla en las noches como se piensa cuando éstas dejan de ser de uno mismo. Cuando las noches se ponen el eco de la piel amada. Qué falta, maldita sea, qué falta...

Y me escucho.

Ella me activa, me ilusiona, me divierte y me estimula. Tan lejos, tan inalcanzable siempre... y tan vulnerable, tan cercana ahora. 

Escucho alejándome de los ruidos...y entiendo un poco más cuando dejo que fluyan mis verdades, mis mentiras, cuando dejo que por mis venas recorran impunes el veneno, el sermón, la tentación, el querer, el poder y el antídoto. Cuando me asumo aturdido y vanidoso. Sólo cuando abro todas las puertas...

veo.

Soy capaz de no poder necesitarla porque ella me necesita. Lo soy. 

Tal vez... tal vez si paseara muy cerca y no pudiera tocarla, lograrla... tal vez entonces...

Tal vez el ingrediente que no me encuentro sea su ausencia. 

Y si la pierdo, si me patea y se va cansada y rendida...  si la pierdo... despertaré y me golpearé por imbécil y me arrancaré la piel y me entregaré al delirio... pero mientras la posea las noches que se me antojen... no seré capaz de entregarle las otras que me restan para que las tome su recuerdo."

martes 7 de octubre de 2008


Ella no quiere escucharlo y él no quiere decirlo.

Sorda y mudo, entonces, se refugian en su mundo clandestino, provocador y demente. Un mundo en el que el lenguaje que los une es el de la complicidad, el deseo y el intercambio.

Se encuentran entre las idas y venidas de sus vidas. Sus otras vidas, que no tienen nada o poco que ver con la que los lleva de vez en cuando a pertenecerse en la intimidad de la 106, la 208... o donde quiera que puedan hacerse con cuatro pareces que los protejan, los escondan y les guarden el secreto.

El secreto es secreto porque no pueden tenerse. Pero pueden elevarse esporádicamente y coquetear con el espejismo de un amante. Reinventarse.

Pueden saberse el cuerpo del otro y al salir, al cerrar la puerta, tomar aire y caminar absueltos hacia su otro destino. Sin reproches, sin nada que objetar. Se lo dan todo y no se deben nada.

Pero es cuando las caricias pacientes... es cuando ella lo acuna y protege, cuando él le besa los hombros y la busca inconsciente en la lucidez de la duermevela... es cuando se tienen en silencio cuando parece que no es que ella no quiera escuchar, que no es que él no quiera decir...

Es en la evidencia de los abrazos eternos donde se preguntan si es que no escuchan... no dicen... porque no pueden. No deben.

Donde dudan si esas cuatro paredes mantienen el encantamiento de los exilios momentáneos de sus rutinas... o son cuatro carceleros que les asfixian la valentía para decirse...

... aunque no puedan...

... aunque no deban...


...que se quieren.

domingo 5 de octubre de 2008

Notas de una merienda




Qué frío hace.

Estoy en un banco perdido perdida en una ciudad desangelada,
tan ordenada que no te permite fantasear
tan rápida que no te permite deambular.

Pero yo fantaseo y deambulo porque hace frío y quería que la ciudad me contara algo.
Salí a buscarla y la encontré en este banco.

En el río.

En el silencio y en el espacio abierto. 

En los dos cisnes blancos que fotografié con tan poca fortuna pero que me rescataron la fascinación de la infancia. 

En el libro que me prestaron esta semana y que todavía me golpea, que se me presenta en sueños y me habla de lo puro, de lo mezquino y de mirarse al espejo con franqueza para no perecer ante ese reflejo. 

Hedda me cuenta, yo sentada y engullendo una salchicha con un nombre impronunciable, que asimilarnos es duro y a veces injusto para quienes nos rodean...pero también la única forma de amar las miserias propias. Pero me lo cuenta desde lo dolorosamente hermoso de la tragedia. Desde los ecos de Medea. Desde la determinación de Antígona y desde las frustraciones de Electra.

Tengo mucho frío, 

el otoño estaba insinuando en Galicia...

...pero esta ciudad parece estar dibujada en invierno...

...hermosa...pero intratable.

Me voy al centro a escuchar acentos exóticos y sentir el vértigo de lo indescifrable...aquí se quedan estas notas, que me he quedado ya sin comida.

sábado 27 de septiembre de 2008





Un día te despiertas y piensas...

- Ésta es mi guarida y esta mañana la he compartido.

Respiras y sigues pensando...

- Esta noche no he echado de menos la cama para mí sola.

Miras a tu izquierda y un pensamiento fugaz te atropella...

- Me gusta cómo se duerme a su lado.

Y te alarmas porque te lees...

- Querría dormir más noches así de cerca.

Y te levantas de la cama y te vistes y tienes prisa y te acojonas y te vas y no te despides y no vuelves a llamarle ni a contestarle y quieres olvidarte de su cara  pero siempre te acuerdas de que se duerme muy bien entre sus brazos pero como saliste de la cama y tenías prisa y te acojonaste y te fuiste y no te despediste y no volviste a llamarle ni a contestarle y te has acabado olvidando de su cara... te aguantas y aprendes que se puede escapar de muchas cosas pero no de la  propia estupidez.

Y sigues durmiendo sola.

sábado 20 de septiembre de 2008





Le hacía el amor y el placer de su cuerpo vino al mío cuando asomaban a mis ojos las lágrimas tempranas de un llanto mudo. 

Lágrimas calladas que perlaban mi cara, serpenteaban hasta mi cuello y se dormían en mis pechos. 

Qué fuerza tiene la mezcla del sexo y la pena, la de la piel y el adiós.

Qué profundo amar llorando, qué extraño el cóctel del placer y el dolor. La sensación está loca y esquizofrénica, el orgasmo es vertiginoso y bipolar.

 El adiós es también menos adiós, la pena menos pena y la piel afónica escucha diferente, nueva y perceptiva. Si se puede soñar despierta también se puede gozar llorando.

La rebelión más elocuente de la ternura.

domingo 14 de septiembre de 2008




Tocaba absorto. Perdido. Tocaba y entre pieza y pieza miraba a su alrededor buscando una persona que le escuchara. El restaurante estaba lleno y las voces que venían de las mesas ahogaban sus notas. Nadie le miraba, nadie hacía caso a su piano.

Se acariciaba la calva y se colocaba el cuello de la chaqueta cuando terminaba de entregarnos un gran éxito de los 40 principales, y se frotaba las manos apagado y frustrado cuando nadie notaba que entre nosotros estaba flotando Mozart.

Yo estaba en el piso de arriba y le observaba como una entomóloga observa un escarabajo tropical extinto. Cada gesto de abatimiento, cada nota dedicada al vacío, a la banalidad de un cumpleaños etílico... le apagaba los ojos y le convertía en un triste elemento decorativo. Él se compadecía en cada segundo de silencio y se resignaba a ser un detalle más en el proyecto de un restaurante. No importa, amigo, pensaba yo. Pero no te encojas para tocar a Bach, no te encojas porque aunque el ambiente no sea el que soñabas, yo moriría por poder arrancar de entre mis dedos, aunque fuera en el peor escenario posible, cualquiera de las historias que nos cuentas con tus manos.

Amigo, no palidezcas, que el ser humano es el único ser capaz de morir de vergüenza. Y no puede morir así nadie que lea los sueños de Terpsícore cuando el resto bramamos ciegos y sordos.


No puede marchitarse así nadie que sepa estar solo rodeado de gente sin perder el pulso por la dignidad.

miércoles 10 de septiembre de 2008





Él estaba acostado en la cama y, acostada también, apoyé mi cabeza en su pecho y de esta forma mis pies besaban sus pies.

domingo 7 de septiembre de 2008


Vacías las cuencas de mis ojos,

como vacíos los ayeres,

como vacíos los mañanas.


Desgarrados los recuerdos

esta noche

sólo busco

una palabra cierta que me rescate.


Un destino.


Un sentido para cada paso dado,

para cada aliento perdido,

para el alma vendida y

las sienes rotas.


Me escuchas,

sé que me escuchas cuando

te escribo,

como me miras cuando

te beso.


Te llega hoy un alarido

desordenado, desconcertado

herido

que dice:

"cómo duele la vida,

el zarpazo,

el tiempo perdido.

Cómo duele la vida,

abrázame esta noche

y se acabe este pensamiento"

sábado 23 de agosto de 2008



Puede que la piel saciada pero el alma yerma.

Puede que los labios secos a pesar de la cama insomne.

Puede también que la huella de sus manos 
emerja alguna noche hambrienta. 
Puede que no con su cara. 
Puede que con otro cuerpo y otro nombre.

Puede que no le quiera y puede que le necesite.

Puede que no le soporte y 
puede que la rabia de no saberle 
me escupa estos versos tarados.

Puede que este final sea una mierda pero

puede

también puede

que sea el mejor posible.

viernes 15 de agosto de 2008



...

Las mariposas más hermosas no soportan que nadie les acaricie las alas. Éstas se marchitan si alguien, embrujado por su belleza, extiende su mano y las roza siquiera. 

Pueden morir si esto sucede. Es la contradicción más dolorosa y bella que existe. Tan inefablemente espléndidas... y tan inalcanzables.

Hay que esperar a que la mariposa, en pleno vuelo, se pose en nuestra mano  para poder tocarla sin herirla. 

Hay que esperar a que se sienta pletórica y viva para que descanse en la piel de una sin miedo a que le dañes las alas. Recordemos que, si esto pasa, la mariposa más hermosa puede morir de pena. Porque aunque sus alas brillen de mil colores es frágil y tiende a la melancolía. 

Las mariposas más hermosas también necesitan alimento y se lo procuran besando alguna flor, pero la flor ha de tener mucho cuidado. Mucho tacto. Hay que saber que a la mariposa más hermosa se le pude hacer mucho daño con una caricia, se le puede robar el color de sus alas y, no nos olvidemos, enfermarla de pena.

Las mariposas más hermosas se rompen casi sin querer. Y si las observas quietas, tranquilas, sin que se sientan acechadas, te das cuenta de que no soportan ser tocadas porque temen convertirse en gusanos si alguien les hiere las alas.

Pero un gusano de seda, les digo, siempre puede, si descansa y no es abrumado, convertirse de nuevo en la metáfora viva de la belleza. 

Un gusano de seda no es un gusano, es una mariposa dormida. 

Y aunque admiro su belleza frágil y honesta, yo elijo una condena en una guarida de seda antes que aletear en la eternidad tentadora y atormentada. 
...

miércoles 6 de agosto de 2008






-Entonces...¿te vas?
- Me voy, y así protegeremos nuestros recuerdos de nosotros mismos.

.....

"Adiós paseaba mucho para pensar y para pensarse. Esto lo había hecho muy sabio. Solía hacerlo solo, pero se había acostumbrado.

Él, que también deambulaba buscando su camino, se lo encontró y le dijo:

- Adiós, necesito tu ayuda. He de romper un corazón y no reúno valor para hacerlo.

- Estoy aquí, no temas. Preséntame honestamente, sin excusas, y todo saldrá bien.

Caminaron juntos, en silencio pero escuchándose, hasta encontrarla.

No hizo falta que Adiós dijera nada. Ella leyó en sus ojos el peso de su acompañante.

Sólo un abrazo. Quejumbroso, lento, resignado. Y un beso. Pequeño, perdido y cierto.

Cuando ambos emprendieron el camino de regreso a sus vidas Él le dijo a Adiós:

- Gracias por ayudarme amigo. Yo solo no habría podido hacerlo.

- Yo no he hecho nada- le contestó- Me llevabas en la cadencia de tus pasos, en la lejanía de tu mirada. En las tardes monótonas y en los besos de soslayo. En cada noche desabrida, en cada caricia programada, en cada palabra vacía me llevabas. Ella me sentía. Me olía. También me esperaba, ya me deseaba. Hoy no has roto un corazón, amigo, hoy has sanado dos. Hoy has curado dos almas encerradas en el tic tac de un reloj.

Cada uno siguió su camino. Adiós siguió paseando y dejándose ser encontrado. Él siguió el suyo habiendo aprendido que un punto final a tiempo anuncia los mañanas claros y mantiene hermosos los ayeres hermosos."

....

domingo 3 de agosto de 2008





- Cuando te vi pensé: "esta niña es un duendecillo". Cuando te escuché sentí que tenías alma de hada miliciana. Luego te leí y descubrí que eres la marea alta en una noche cerrada.

- Te cuento un secreto: la luna es mentirosa. Cuando escribe que crece, miente. Cuando escribe que decrece, engaña. La luna llena apaga una parte del cielo. La luna ciega, sin embargo, te deja ver la infinitud del cielo estrellado.

-¡Qué mentirosa!

...

jueves 24 de julio de 2008






Unha historia inacabada. Para que a rematedes vós. Para que voedes e compartades o fruto desa viaxe.


- ¿Me olvidarás?
- Desde luego...voy a intentarlo.

...
...


" Se escapó un par de días y se presentó en la puerta de mi casa. Con lo puesto. Una mochila con un par de mudas y la valentía entre los dientes.

- Vengo para quedarme.

Y me miró esperando el golpe del primer asalto. No lo recibió, yo no entendía nada pero verlo en el umbral de mi puerta mendigando un espacio en mi vida me desarmó. Ni él mismo podia creerse lo que estaba haciendo.

Le invité a pasar, claro. Preparé un par de tés londinenses con regusto a vainilla y me senté a su lado en el sofá.

- Supongo que sabes que esto que me pides no tiene pies ni cabeza.
- Sé que te costará encontrarle sentido.

Intenté comprender porqué, casi dos años después, aparecía en mi ciudad con el propósito de dejar su vida y meterse en otra conmigo. Dos años en los que, le constaba, había conseguido reinventarme después de que me abandonara.

- He venido porque necesitaba tenerte cerca.

- ¿Después de dos años? - reprimí un: “¿¿¡¡dos años después de dejarme muerta de dolor!!??

Estaba siendo cruel en el fondo y dulcísima en las formas. No podia evitarlo, aunque me sentía mal por no sentir nada por él. Después de todo, aquella era la locura más enternecedora que habían cometido por mí.

- Solo déjame quedarme un par de días. Un par de días contigo. Como antes. Un teatrillo de lo que fuimos tú y yo. Y si después es lo que quieres, me iré.

La propuesta era tentadora. Aunque cures las heridas siempre es agradable reeditar los mejores momentos. Pero le conocía bien. Si aceptaba jugar a la pareja feliz con él luego sufriría, irremediablemente, un leve psíndrome de abstinencia. Él lo aprovecharía inteligentemente y puede que en unos meses volviera a perder la cabeza. Porque aunque sabía que era un tramposo, me gustaban sus trampas.

- No, lo siento. Ya no te echo nunca de menos.


Desconcierto. Nerviosismo. Se tocaba el pelo y me miraba a mí y al suelo intermitentemente.

- Vaya...-masculló- supongo que entonces estoy haciendo el imbécil.
- No, se agradece . Aunque llegue tarde.
- Te lo debía, ¿no?- y esbozó una sonrisa clarísima.

Yo jugueteaba con los bordes de mi taza de té y él se entregó un segundo absorto al movimiento de mis manos. Con la mirada perdida encendió un cigarro. Dos caladas lentas y reunió fuerzas.

- No he vuelto a ser el mismo desde que te fuiste de mi vida.
- No me fui, me echaste.-sentencié.

Acusó, esta vez sí, el golpe directo.

- Fui un cobarde. Lo estoy pagando.

Respiré hondo. Me mordí el labio inferior.

- Pues ahora no me pidas que pague contigo.
- Necesito…escribirnos. Como antes. No he vuelto a escribir nada que merezca la pena.

Y, por fin, le encontraba sentido a todo. 

He ahí la verdadera razón. Dos años de sequía creativa le habían obligado a perseguir la razón de sus momentos más fructíferos. No me pareció mal, sino una solución desesperada. 

Mezquina, pero desesperada.

- No me buscas a mí entonces, te buscas a tí mismo.

...

lunes 21 de julio de 2008





Un fantasma.

Yo soy el fantasma que queda del espacio de tus besos.

El que sale entre acto y acto
para la ilusión de un te quiero.

El que gime con los restos de tus abrazos.

Soy yo. Muy en silencio.

El fantasma que espera,
el fantasma de carne,
de piel, 
de anhelos.

El fantasma ciego que palpa en la oscuridad 
de los sueños.

Soy yo.

Casi etéreo,
casi hermoso,
casi vivo.

Soy yo que floto entre tus párpados
no para tenerte
ni para entenderte,
sino para recuperar
el momento
en que tus labios descosieron mis labios 
y escucharon un...

... te

 es

pe

ro...

martes 15 de julio de 2008




Y vuelo, vuelo alto y el viento que levanto
 me sabe a verano, a sol, a noche,
me sabe a las hogueras que enciendo, 
me sabe a las olas que me tocan,
que se van y vuelven.
Me sabe a ese vaivén justísimo 
que dice que  si no saltas una
las siguientes tardan un solo segundo en llegar.

Ahora estoy en la orilla y se me acercan.

La primera me trae un olor a mar purísimo y
se me pega a la piel en un abrazo libre y salado.

La segunda parecía retirarse vencida pero llega y 
me lame los pies codiciosa y abierta.

La tercera me fue invisible hasta que me salpicó la cara y
me despertó hambrienta y fantástica.

Las olas que me envuelven
también me marean,
también me calman, 
me alcanzan
me inspiran, me desnudan
y alguna me logra.

Cuál de ellas me cure me lo susurrará el tiempo,
el mismo que no tenemos
el mismo que no te cedo,
el que me sirve para curarme
el que me dice que la orilla del mar está rebosante
de imágenes, momentos, caricias, huídas, recuerdos

y otros bálsamos para olvidar.

viernes 4 de julio de 2008


aúuuuuuuuuuuu...

...que aún la piensas...


aúuuuuuuuuu...


...que aún le espero...


aúuuuuuuuuu...


Qué hacemos tú y yo, tontos, jugando a querernos...


...si tú aún le aúllas a la luna llena...


...si yo todavía aúllo al viento helado...
...

martes 1 de julio de 2008





- Cariño, ven de mi lado.
- ¡Nos quitan el sitio Samuel!
- Pues nos sentamos en otro sitio mujer.
- Pero muy juntos que sino me da el frío.

....

" Se arreglaron para el paseo dominical. Ella lleva un vestido de flores, él estrena camisa corta y chaleco. Están guapos y se sienten guapos.

Se sientan en un banco del parque para disfrutar juntos del silencio, para cerrar los ojos y sentir cada centímetro de la brisa.

Siempre eligen el mismo banco porque se recuerdan enamorándose en él. Bueno, en realidad el banco ha cambiado. Esto les entristeció porque habían grabado sus nombres en el viejo. Pero una tarde de besos rebautizó al nuevo y los reconcilió con él.

Él la mira con la ternura a borbotones y ella le responde apoyando, siempre coqueta, la cabeza en su hombro.

No son dos enamorados más en un parque.

No puedo dejar de mirarles por la explosión de mutua gratitud que irradian. No puedo evitar conmoverme cuando él le aparta un mechón de la frente con la suavidad de un suspiro y ella agradece el gesto entrelazando sus dedos y besando, muy quedamente, su mano.

Ella se llama Laura. Él es Samuel.

No son sólo una pareja en un parque. No son sólo dos ancianos acompañándose. Son dos amantes en un banco, sólo queriéndose.

Yo les miro y pienso que la próxima vez que vea dos nombres en un banco no veré sólo dos nombres. Veré a Laura y a Samuel. O a María y a Pablo. O a Lorena y a Natalia. 

Veré...una historia. "

jueves 26 de junio de 2008




Fue un segundo. Se acercó a mí y me lo pidió. No mediaron palabras, sólo la sensación de que se iba, la de que no volvería.

Fue un segundo. Un silencio clamoroso. 

Y se fue.

miércoles 18 de junio de 2008




- Escríbeme algo pequeña.

- No soy pequeña, soy mayor.

- Sí pequeña, eres demasiado mayor. Escríbeme, que tú eres mi sabia de bolsillo.

...

"Me desperté y me estaba mirando. Eso no me gusta. No se espía a la gente cuando sueña. Gruñí un poco y me desperecé entre sábanas ajenas. Por la noche fueron mi guarida, pero por la mañana me sentía como un insecto  atrapado en una tela de araña. El pobre bicho iba volando, volando...y se dejó cazar.

- Me voy, tengo cosas que hacer.

- No te vayas niña. Ven aquí un momento. Luego ya te dejo escapar.

Me cogió de la mano y me llevó al salón. Me pareció curioso:

- Te escondes aquí, ¿verdad?

- No te rías, nunca traigo mujeres a mi salón.

Era su rincón. Lo comprendí con la primera visual. Su habitación era perfectamente impersonal... pero aquel espacio nuevo era un desnudo integral. Sus libros desordenados, caóticos, manoseados, pintarrajeados... su música escrupulosamente enfilada, casi alfabetizada. Y un montón, un auténtico montón de papeles, libretas, incluso servilletas como lienzos esporádicos, urgentes.

Y una guitarra eléctrica.

- ¿Me cantas algo?

- No sé cantar, pero siéntate.

Y me miraba con ojos de tener el JaqueMate a un suspiro. Dejé de cotillear entre sus libros y me senté:

- No toques muy bien no me vaya a enamorar. No quiero enamorarme de alguien que se carga una edición especial de Zweig.

Y empezó a sonar algo que me era familiar...

... una nana.

Una de mis nanas.

Me descolocó. Un momento. Espera... iba a ironizar sobre lo curioso de ver cómo unos brazos de malote tatuados tañían una guitarra eléctrica para tocar una canción infantil... frivolizar un poco y esconder los coloretes de la rendición. Pero me callé y escuché la canción con la que habían empezado tantos sueños de mi niñez.

Cinco minutos antes urdía la forma más protocolaria de no volver a cruzarme con él. Ahora me abrazaba y le dejaba sentirme humana y débil a cambio de que evocara conmigo, también humano y débil, imágenes de antes de ser mayores.

Nos quedamos dormidos en ese sofá destartalado, agotados de entregas personales. Cuando me desperté ya no estaba. A mi lado una nota que decía:

"La tarareaste medio dormida"

Touché, pensé. Tocada y hundida. Apunté en el mismo papel un:

"Gracias por hacerme pequeña"

Recogí mis cosas y me marché. Sin un teléfono siquiera, y sin intención de dejar el mío.

No lo he vuelto a ver, pero me quedó la historia, la sensación de haber encontrado vida en mi planeta... y la pena de no poder enamorarme de alguien que se carga una edición especial de Zweig."

....




martes 17 de junio de 2008





Te quebré.

Te ahogué la mirada, 
la que hablaba,
la que  me sonreía,
con la que desperté al mundo perverso
al tierno
al cómplice
al imposible.

Me entregaste tus brazos abiertos,
desnudos,
vulnerables y tristes.
Yo te los llené de fantasías,
de noche insomnes,
de sábanas rendidas y

después...

huí.

Sin adioses, sin mañanas.
Te dejé solo,
roto
y te sentiste los huesos del festín.

Aunque dudes
me tuviste absolutamente.
Yo me vacié en cada momento,
en cada caricia y

sin embargo...

...corrí.

No lejos, 
pero sí remoto.

No invisible, 
pero sí inalcanzable.

Desenfrenada...desencajada...injusta.

Ahora pienso en la palabra perdida,
en la adeudada,
en la merecida...y siento...

que si no exigieras

si comprendieras
sin nada con lo que poder comprender

si no necesitases arañar...

podrías

seguro

pensar en el dolor de la huída,
en la herida abierta,
en el ala inútil
en el porqué...en el porqué no.

podrías...

sin una sóla pregunta

perdonar.

lunes 16 de junio de 2008

Elas.




Que soa co mar rumoreando, que soa e que chea cando te bica os pés. E as ondas...escóitalas...se estás atenta escóitalas como se desfán de pracer cando abrazan unha roca.

E lles ves as mans, e tamén ves que non rompen, acaríñanse e reinvéntanse cando se estremecen.

Elas trouxéronme un vento bautismal e espidas arroláronme, e dixéronme eternas que non existía nada que non puidesen calmar.

Se camiñas cos ollos pechados e o ánimo esperto, sentes. Entendes.

Eu pedinlles un desexo. Pedinlles...pero confesáronme que non saben de artificios, nin de maxia nin de asuntos menores. Elas están. Só están e bailan, contoneándose lamen o horizonte.

Só están e nós só miramos. Sedúcenche co seu tacto salgado e entón nada doe, nada queima.

Se desenfocas o suficiente chéganche as súas voces e os seus silencios, e entón...parecerache que xa ninguén
nunca
saberá escoitarche igual.

miércoles 11 de junio de 2008




Que tengo la piel bramando,
y el pensamiento roto,
que la vida abrumada
y tus ojos presentes.

Que me duele el alma
que me sonrío
que me mareo,
que enloquezco.
Y vuelvo a enfocar.

Que vienes,
que vas,
te alcanzo,
te logro...
me agoto.

No sé dónde estoy por momentos,
y a veces tampoco dónde buscar.

Que sienten hoy las piedras,
que enloquece el mar,
que me lleva
que me come
que me escupe y
me sabe acariciar.

Que todo está loco,
ineligible
hipersensible
incontenible.

Que hoy

está

danzando

la luna llena.

lunes 2 de junio de 2008




Me despido

de nuestros juegos,

de las batallas en cama,

de curarte la espalda.

De ocuparte la vida.


Me despido de tu sombra,

me olvido de los nombres

con que llamabas

a mis manos,

a mis pechos,

a cada centímetro de mi cuerpo.


Me olvido de cómo me enseñaste

a tocarte,

a buscarme,

a encontrarnos.

De cómo me guiabas con tu mano,

de cómo seguías la mía y

me suspirabas.


Me olvido de las huídas improvisadas,

del hotelucho en el que me dejaste sola

una noche

para que te odiara.


No escucho ya

el crepitar de mi piel

si te pienso,

ni escucho tampoco

tus levísimos te quiero.


Hacía mucho que no te me aparecías

y lo hiciste hoy

para que yo sepa,

para que nunca olvide

que siempre

al final...

...me despido.

viernes 30 de mayo de 2008





Los caminos.

Los que tenemos,
los que buscamos y
los que nos encuentran,
los que se enredan y
los que se huyen.

A veces encontramos dos caminos
que son como dos amantes apasionados.

Saben de tenerse, de mezclarse,
saben del lenguaje de los impulsos
y se escuchan.

Pero se duelen.

Si uno avanza el otro sólo se puede arrastrar,
si uno crece el otro mengua.

No hay equilibrio,
no puede haberlo
Se complementan pero no se funden.
Son ángeles
o demonios
que quieren entenderse pero no pueden.
La quintaesencia de nosotros mismos.

Si el destino es la vida,
el crecimiento,
el viaje,
si el ángel quiere llegar
si el demonio también
se tropiezan,
no entonan igual.

Suena,
puedo oirlo.

Estoy atenta.

Si no entiendo,
será que aún no estoy preparada para escuchar.

martes 27 de mayo de 2008





El sexo anfibio.

El que te despierta para hacerte el amor,
el que olvidas cada mañana,
el que emerge cada noche.

El que te pierde para que te encuentres,
el que te besa los pies.

El sexo anfibio te busca en el agua,
te toma en el suelo,
te seduce en la distancia y
te apetece en sueños.
Te desnuda leyéndote el alma
cuando la luz está templada.

El sexo anfibio nos habla de besos líquidos,
de adioses
reencuentros
casualidades
caprichos
del deseo y de un poco de ternura.

El que es medio mago,
al que arroparías,
el que te saca de tus casillas.

El que tiene alas
pero no vuela.

miércoles 21 de mayo de 2008




No sé de qué quiero escribir hoy,
pero sé que hay algo que quiere salir.

Busco palabras pero se me escabullen,
las busco pero hoy no me encuentran ellas a mí.

Esta tarde gris de calabobos
me parece que cuanto más tiempo tenemos
más tiempo perdemos.

Yo no quiero perderme
y me busco.

Me busco en los días vacíos,
en las mañanas aceleradas,
me busco no porque esté perdida,
me busco porque buscarse es el primer paso para
algún día,
o varios
o todos
encontrarse.

Buscarse es un ejercicio brutal
de honestidad
de realismo,
buscarse es desempolvar las miserias,
las grandezas,
lo méritos y los errores
y con todo eso
entenderse.

Encontrarse no es un destino,
es darle sentido a un camino
que puede ser escarpado,
abrupto
puede estar sembrado de almendros en flor
y puede serlo y tenerlo todo a la vez.
Cuando esto ocurre, nuestras vidas son plenas.
Son vividas.

No, no es esto un poema.
Es una ventana,
un torrente de agua,
un pétalo que acariciar,
unos labios que perseguir,
una mentira,
un dilema.

No, esto no es un poema,
somos todos
cuando nos desnudamos
cuando tenemos miedo
cuando sentimos pudor
cuando estallamos de euforia,
cuando somos iguales.

Son los anhelos y las fobias
son los besos que espero
y los que deseo olvidar.

Las palabras aturdidas son como la vida:
se esconden,
y cuando empezamos a buscarlas
nos cruzamos con otras palabras que se esconden de otras almas,
con ellas coqueteamos
nos mezclamos
y aprendemos de otras palabras
de otros exploradores
de otros viajes.
Y cuando por fin las encontramos
nos damos cuenta de que
si estuvieran desde el principio a nuestro alcance
no nos habrían servido para nada.
No tendrían nada que contar.

lunes 12 de mayo de 2008





No te acabas pequeña.

No terminas.

No llores que estoy aquí para curarte,
para escucharte,
para quererte,
tan especial,
tan azucarada,
tan visceral y metepatas.

Quieres querer,
te entregas y te aburres.
Pero yo estoy aquí, contigo, conmigo también.
Para cuando despiertes,
para cuando no quieras despertar,
para cuando lo necesites
y para cuando no te dejas cuidar.

No te acabas niña
que acabas de empezar,
y brillas tanto y tan fuerte,
con tanta intensidad
que te digo:
- no llores pequeña
y no me encuentro una palabra
que diga de tí ni un poco
de lo que irradias,
de lo que das.

No terminas preciosa,
ni terminan tus ojos alados
ni tu brutal vitalidad,
no termina el calor de tus manos
ni tienen fin, tampoco, estos versos asombrados
que te esperan para cuando vuelvas a despertar.

Do machismo e os depredadores




Porque hai que escoitar e coñecer o enimigo para derrotalo.
Canto por camiñar!

viernes 2 de mayo de 2008





Porque tu piel se me presentó despierta
temblé.

Porque tu boca me buscaba impaciente
vibré.

También por los susurros abiertos,
también los ojos entornados,
y las manos curiosas,
y mi espalda pequeña
y el sudor ya en el alma,
y la luz apagada,
la habitación encendida.

Y tus ojos brujos.

Y yo con el cuerpo majara
porque no sabía qué hacer con tanto placer.

Y temblé.

miércoles 30 de abril de 2008





Os dejo este poema de Alfonsina Storni, porque muchas veces ya hubo quien sintiera antes y algunas veces se tiene la suerte de que fuera una poetisa.




La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en el viento te llaman esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

domingo 20 de abril de 2008




De los abismos,
las pulsiones y
los silencios.

De los sentimientos encerrados,
de los cuerpos amordazados y
las mentiras digeridas.

De los descubrimientos,
y también de los secretos de lo íntimo absoluto.

De todo esto siento,
de todo esto me quemo.

domingo 6 de abril de 2008




Se ma acabaron las palabras,
se me escaparon entre las noches frías,
se esfumaron
se perdieron
y ahora buscan un cuerpo encendido.
Uno que les muerda el cuello.
Sólo me hablan del calor, de labios entreabiertos,
de besos alquilados
de manos inquietas y entregas a domicilio.
Ahora sólo buscan pequeñas dosis de amor fingido,
ahora aullan por encontrarse entre una voz desconocida
entre un cuerpo libre,
entre unos brazos abiertos y extraños.

viernes 28 de marzo de 2008


Me amanecen las palabras entre los labios
si te pienso y
me persigue un verso temprano cuando te sueño.

miércoles 26 de marzo de 2008

Pradolongo


Porque queremos e cremos nun cine galego,
porque non escollemos a raíña do baile pero sí imos as festas de aldea no verán e diso nos fala este filme...da verdade, das nosas historias, da nosa forma de vivir, da nosa forma de relacionarnos, das nosas cancións, das nosas lareiras....

...porque Pradolongo é un espello...e si queremos que este espello reflexe a nosa imaxe no mundo enteiro...somos os primeiros en ter que apoiar esta longametraxe.



miércoles 19 de marzo de 2008





Y si tengo la piel impaciente
y si los labios despiertos
...y si te escucho encendida,
si te miro acechante y
te leo inflamada...

¿porque te consumo en sueños me gastarás el cuerpo?

martes 18 de marzo de 2008

Sobre los que siempre dicen "no"




Sobre la hipocresía,
la mentira.

Sobre los que quieren encerrarnos el alma porque la suya está amordazada.

Sobre la doble moral, la represión, sobre los que no soportan la libertad de los demás porque son incapaces de gestionar la propia, sobre los que no soportan la libertad porque les pesa en sus vidas estrechas.

viernes 7 de marzo de 2008

Isaías Carrasco

jueves 6 de marzo de 2008




Porque me quema tu voz templada y
porque quiero gastarte en el aliento de los besos prestados
me perderé en el abismo de tu cuerpo desconocido,
en el de tu boca ajena.

Y no sé si querré más
o si me apagaré pronto en la urgencia de tus manos,
pero hoy quiero morderte el alma
sin mañanas,
sin motivos y
sin palabras.

martes 26 de febrero de 2008








Tengo el alma despistada, hoy me la encontré desnuda y buscándote, abrazando un recuerdo tuyo y aullando que le dolía el corazón.

viernes 22 de febrero de 2008




jueves 21 de febrero de 2008





Sabes que me esperas hambriento
y te calmas entre otros brazos.
Brazos cotidianos pero no ansiosos,
besos seguros pero corrientes.

Yo te ofrezco incertidumbre y,
con ella,
pasión, caricias espóntaneas y
valor para vivir la vida que deseas
olvidando la conveniente.

lunes 18 de febrero de 2008

E ti, que queres ser de maior?

viernes 15 de febrero de 2008




Te deseé como se desea en el hambre,
como se busca el oxígeno en el fondo del agua,
en el fondo de las horas vacías,
en el vacío de los sueños en duelo y
en el duelo de los ayeres prematuros.




No hablo de amor pero te digo
que tus manos quemaron mi piel.

No hablo de amor pero confieso
que cuando la ternura acompaña al deseo
se confunden,
se parecen,
se buscan y nos encuentran desnudos.

Los labios sienten la piel y
ésta los siente a ellos,
y entonces arden nuestros besos frustrados,
arden mis versos errantes,
tus caricias temerosas.

Arden los sentimientos callados.




Tengo un cuaderno hambriento de poesía y
no me encuentro las palabras en este corazón rendido.

Tengo una pluma que no descubre palabras
porque se me quedaron en tus labios,
y a tus labios he de ir a buscarlas para escribir,
aunque sea muy pequeño, nuestro poema del adiós.




Nos amamos cuanto pudimos
pero fue poco,
fue breve para lo que nos soñábamos.

Fue intenso pero no bastó, 

no bastó para mi piel,
ni para mis manos,
que se quedaron esperando una mañana 
sin el tic tac del 
reloj.




En los recuerdos imborrables te busqué y
allí estabas.

Entre los sueños inacabados
también te encontré.

Te encontré en las ilusiones fugaces y
en las noches en vela te deseé.

¿Dónde estás ahora? dime:
¿dónde estás cuando te voy a querer?





No puede depender del viento tu capacidad de quererme,
ni de si hay o no vendaval.

Si un día me amas y al siguiente no lo sabes,
será que no es amor lo que buscas.
Será que sólo buscas sentirte especial.

jueves 14 de febrero de 2008





No sé dibujar y no pienso aprender
porque tal vez me encontraría con tus ojos
en cada lienzo.

Mis pinceladas serían caricias frustradas y
me traerían recuerdos de tu sabor.